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miércoles, 25 de mayo de 2011

Hoy, el mejor día de mi vida

"La felicidad de cada uno no consiste en esto ni en aquello, sino en conseguir y gozar cada uno de lo que le gusta" Baltasar Gracián

Hay días que por su armonía y simpleza se convierten en la inspiración perfecta para escribir una entrada. Y es que un día como hoy por ejemplo, en que todo se hace de manera espontánea y hay una sensación de bienestar y de alegría con una misma y con el universo, se hace necesario mirar que fue lo verdaderamente especial.

Y empieza una a hacer retrospectiva y se da cuenta que realmente si se requieren elementos para que el día sea maravilloso. El primero es levantarse sin que suene el despertador alertando y cortando la magia de los sueños. Que rico abrir los ojos en el punto en que el reloj biológico calcula que ya es hora y no hay temor de estar cogido del día.

Lo segundo es llegar a la oficina y tener un grupo de compañeros que se ríe, que goza con cada situación, que hace una broma sobre tu jefe y que te ayuda para que las cosas se hagan bien y de la manera más eficiente posible, porque hacer las cosas en su tiempo justo es también un paso para tener un día maravilloso.

Otro buen punto para un día genial es sacar un ratico para estudiar y ver que el proyecto que antes parecía un rompecabezas cada vez está cobrando más forma y que aunque las que faltan son las piezas más difíciles hay más motivación para ver la obra acabada.

Y un cuarto e insuperable punto es tener una tarde de cine, comida y una buena amiga. Y es que esta si es la mejor recompensa a una jornada laboral, poder salir temprano de la oficina y encontrarse con una amiga a la que no vez hace muchos días y con la que puedes compartir una buena conversación .

Asi pues, que caminando bajo la lluvia y luciendo un hermoso paraguas fue como termine mi maravilloso día. Porque solo fueron necesarias situaciones simples y una buena actitud para sentir que hoy hubo una energía inigualable, que solo se trata de estar bien conmigo misma y con quienes me rodean, que se trata de dar y de recibir de lo que tengo y que ser feliz es tan simple como la lluvia que cae, solo hay que dejarla ser y disponerse para que cada una de esas pequeñas acciones tengan un efecto transformador.

Así pues que me preparo porque estoy segura que mañana también será el mejor día de mi vida.

martes, 17 de mayo de 2011

LA SOBERBIA ACADÉMICA



 "Sólo se equivoca quien trabaja". 
Anónimo
En los últimos días he sido protagonistas de una de las escenas que más se presentan en los ámbitos académicos, la riña entre profesores y alumnos y la tensión de validar el conocimiento. Muy apropósito el tema dado la celebración día del maestro.
Siempre he tenido por idea que el maestro más allá de su conocimiento sabe llegar al corazón de las personas, más que preocuparse por formar especialistas se preocupa por formar seres humanos y es este último punto del que se olvidan muchas personas que se dedican a la vida académica.
Las universidades hoy están repletas de personas llenas de conocimiento, llenas de cartones adquiridos en universidades de Francia, Brasil, Estados Unidos, pero la pregunta que hoy me cuestiona es, ¿cuántos de esos académicos han sembrado en sus estudiantes la pasión por la profesión?, ¿cuántos de estos académicos se ha tomado la molestia de ser ético en sus juicios y humanos en sus maneras de inducir a la corrección de sus alumnos cuando ellos que están en un proceso de formación se equivocan constantemente?
El error es el insumo del aprendizaje, solo cometiendo errores el alumno puede hacerse consciente de lo que se debe hacer y no se debe hacer, solo equivocándose el alumno puede construir su propio saber y es ahí cuando el maestro debe entrar a intervenir, porque su instinto pedagógico así se lo ordena, pero su intervención deberá ser un proceso constructivo y no una acusación fatídica que lleve al alumno al nivel de la desmotivación.
Hoy me nace hacer esta reflexión, en la medida que me preocupa que gran parte de la deserción de los estudiantes de sus procesos educativos hayan sido inducidos por intervenciones inapropiadas por parte de los profesores. Los que muchas veces llegan a las aulas llenos de egos y vacíos de espíritu pedagógico.
Me preocupa que un error cometido de manera involuntaria por un alumno tenga consecuencias tanto académicas como emocionales e impida llevar a feliz término un proceso de aprendizaje, porque son los profesores los llamados a conservar el carisma y el amor por las lecturas, por la indagación, la curiosidad y la investigación y no los precursores de procesos llenos de profesionales frustrados o peor aún pensar que sean los profesores unos mutiladores de sueños.
Es importante tomar conciencia sobre el modo y la manera de hacer caer en cuenta de los errores que se dan en las aulas, estoy segura que nadie quiere equivocarse y ganarse un “cero” adrede y que corregir es tan importante para el alumno como para el maestro. No se trata de medir niveles técnicos de aplicaciones de normas, sino de trabajar para que cada estudiante que haga parte de un sistema educativo salga amalgamado y convertido, pero convencido y consciente de su aprendizaje y no por una imposición al mejor estilo de la sociedad del terror.

lunes, 21 de marzo de 2011

No quiero que la Blackberry sea una extensión de mí


Con las recientes manifestaciones de mi celular indicándome que ya se le acabo la batería, que ha soportado el limite de caídas, que ya no aguanta estar encendido un día entero y que es hora de ser reemplazado por uno nuevo, me siento en la imperante necesidad de expresar lo que me genera la simple idea de pensar que mi próximo aparato telefónico de comunicación personal será una Blackberry.
La verdad es que como herramienta de trabajo para los ocupados empresarios, para los siempre disponibles periodistas o para los políticos urgidos de imagen y de polémica puede que sea genial. Pero para mí que soy una ciudadana de a pie, común y corriente ¿cuál es la gracia de tener un aparato que me permita estar conectada todo el tiempo al espacio virtual?
Siento que la humanidad se esta quedando sin argumentos y que las personas cada vez más carecen de afectos y de seguridad en sí mismas, motivo por el cual el consumo exacerbado se les hace llamativo, pero poco o nada suple las necesidades espirituales, intelectuales o emocionales que verdaderamente están buscando.
No me quiero imaginar como esas personas que van por la calle desapercibidas por estar tecleando en el chat, no me quiero ver sentada en una reunión interrumpiendo con el molesto zumbido de cada mensaje y menos dejando de poner atención a mis jefes o compañeros, no quiero ser la amiga que acude a una cita para mirar la pantalla del celular mientras la conversación se va volviendo borrosa y en la que toca repetir continuamente porque no estoy escuchando, no quiero acudir a una cita con un chico y tener que excusarme porque me acaban de poner un mensaje que es más importante que él, que si esta ahí sentado esperando que lo miren a los ojos.
Ahora resulta que además de atender a tres y cuatro redes sociales en cuyos contactos están casi siempre las mismas personas, hay un exceso de contacto impersonal. Además de estar perdiendo el nivel de privacidad que solo uno puede permitirle a las personas, estamos poniendo en bandeja de plata todas nuestras intimidades, nuestros gustos, nuestros miedos, nuestros logros y fracasos. Y adicionalmente hay que permanecer atado a ese mundo virtual las 24 horas del día, sin la más mínima esperanza de perderse algún detalle de lo que le pasa a los demás porque queda una literalmente descalificada.
Hace un par de meses tuve la oportunidad de tener una discusión con una amiga la cual señalaba que yo estaba cambiando porque no acudía a las reuniones, a los cumpleaños y a los encuentros entre amigos. A decir verdad no soy de ir a esos espacios con mucha frecuencia, pero desde que existen las redes sociales tengo un nivel de contacto muy alto con la gente, soy excelente para leer los problemas de los demás y dar mi opinión de ellos y tengo la capacidad de dar el abrazo y la palabra más oportuna. Pero descubrí que sólo lo hago y lo logro en el 2.0, por consiguiente la gente esta percibiendo algo que no soy.
Me preocupa pensar que tenemos vidas paralelas, que somos unos en la virtualidad y otros en la realidad, que ya no hay un factor sorpresa cuando nos vemos con un amigo, que se ha perdido la capacidad de comunicarnos mirándonos a los ojos, tocándonos las manos o dándonos un abrazo.
Si hoy el celular es una extensión de mi mano, no quiero mañana convertirme yo en una extensión de una BB. Quiero seguir teniendo motivos para generar una espera por alguien, quiero seguir sorprendiéndome con el encuentro con las personas, quiero seguir teniendo cosas interesantes que contar bajo la excusa de una cerveza en un bar, quiero seguir mirando al cielo, quiero sentir a los que me rodean y quiero que la gente me extrañe también. Ah, y otra cosa que espero, es no sentirme excluida o excluir a alguien por no tener un aparato que en lugar de hacer las cosas más fáciles vuelve las relaciones sociales más difíciles.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El Tacón más adhoc para nuestros pasos


Hace algunos meses me tope con un artículo en facebook acerca de las conversaciones entre las amigas, aquellas que se tejen en las tardes de domingo llenas de estrógenos, chismes y cuestionamientos.
En este caso y aprovechando una conversación sostenida con una amiga personal llegamos a la conclusión de que comparar las relaciones con un par de tacones puede parecer una frivolidad, pero por qué no, voy a intentarlo.
Cuando una es una adolescente de 15 ó 16 años y nos vemos obligadas a comprar el primer par de tacones, comenzamos caminando como garzas en un pantanero. Hay tropiezos, nos salen ampollas, se nos doblan los pies y las rodillas y el cansancio en la planta del pie nos obliga a quitárnoslos y hasta en ocasiones llorando porque no los soportamos más, aun así son divinos y nos encanta como lucen y como nos hacen ver de bien.
Más adelante con otro par de tacones la experiencia resulta menos compleja, ya le hemos tomado la medida al vértigo y nuestras rodillas ya no se doblan tanto como antes, antes de que aparezca el dolor ya hemos puesto unas cuantas curitas en el talón y llevamos unas zapatillas bajitas en el bolso por si acaso.
Cuando estamos en la universidad y usamos tacones mucho más seguido ya le hemos cogido el tino, y hasta hacemos posiciones con ellos antes de comprarlos de tal modo que sabemos cuales nos pueden sacar un ampolla y es así como escogemos el tacón más adecuado para nuestros pasos y si definitivamente no nos convence, damos 100 vueltas más al centro comercial hasta encontrar ése que, aunque todavía no tenemos muy claro cómo es... al verlo simplemente lo sabemos.
Y luego, llegamos a una edad en la que tenemos claro el requerimiento del tacón, el color, la altura, el accesorio… que sea alto, que tenga moño, que se amarre, en fin, con una imagen clara de lo que necesitamos. Lo buscamos por todas las tiendas y almacenes y cuando por fin uno los ve exhibidos como si estuvieran esperando por una, el precio ya no importa, porque ese era el par de tacones que van bien con el vestido.
Cuando estamos en el rango de los teens y comenzamos a tener relaciones amorosas, lo único que queremos es un hombre que nos quiera, a quien le gustemos y que a nosotras nos guste. No tenemos idea de cómo llevar una relación, así que cometemos cuanta torpeza podemos y pisamos los terrenos más inciertos hasta terminar llorando en los brazos de mamá porque el desgraciado nos sacó una ampollita en el corazón.
Pasada la primera experiencia sabemos que el amor también duele y que hay que mirar más objetivamente a la persona con la que vamos a estar, aquí comienza el famoso pensamiento de “no sé qué quiero, pero eso no lo quiero”, ya comenzamos a descartar algunos hombrecillos porque nos recuerdan las torturas pasadas o porque simplemente ya no buscamos únicamente que nos quieran. Y como dicen por ahí: “El novio de la estudiante nunca será el marido de la profesional”, como en todo, hay sus excepciones, pero normalmente las relaciones de las épocas universitarias son las que nos rompen más el corazoncito. Todavía no tenemos muy claro qué tipo de hombre queremos, pero estamos dispuestas a besar varios sapos hasta encontrar “el tacón más adhoc para nuestros pasos”.
Y luego llega la edad en la que ya, por experiencia, nos volvemos unas freak de la indecisión. Pues así como una tiene muy clara que zapato necesita para lucir mejor el vestido, así tenemos muy claro qué hombre exactamente queremos a nuestro lado, la lista de requerimientos se va volviendo más larga y hasta pensamos que nos podríamos quedar solas si en serio decidimos buscar al sapo que cubra tanto punto básico. Así que para todas las mujeres allá afuera que se acercan a los treinta y piensan que se han vuelto exigentes... ¡no están solas! La mayoría que oscilamos esa edad estamos en las mismas, la mejor parte de todo es que con tanta especificación... sólo habrá un par de tacones esperando en el aparador por cada una de nosotras.
"La actitud que hace visible a la mujer que su reloj está corriendo... es muy sexy para un hombre." Carrie Bradshaw.

The Breakfast Club


“Querido señor Vernon,
Admitimos el hecho de tener que quedarnos castigados todo un sábado, por todo aquello que hicimos mal, pero pensamos que está usted loco al forzarnos a escribir un ensayo explicándole quiénes creemos ser, porque usted simplemente nos ve como quiere vernos. Nos cuelga una etiqueta y nos define como más le conviene. Pero hemos descubierto que todos tenemos dentro un intelectual, un atleta, una chalada, una princesa, y un criminal. ¿Contesta eso a su pregunta?

Atentamente le saluda,"

El club de los 5.

Y tú ¿qué personalidad tienes? ¿Intelectual, atleta, princesa, criminal o rara?

-Intelectual cuando me toca aunque haya quienes dicen que soy muy ñoña.
-De atletas casi todos los días cuando salgo tarde para la oficina o para cualquier reunión.
-Lo de princesa trato de ponerlo en práctica siempre, pero aun y así me está faltando un príncipe azul (que no se destiña en la primera lavada)
-De criminal soy cuando yo misma me encargo de asesinar mis sueños.
-Y pues rara... un tris bipolar, pero nada que no haya podido manejar hasta ahora con una flouxetina.

Viéndolo bien, ya sé porque me gusta tanto esta película.

martes, 22 de febrero de 2011

Yo Soy


Las palabras “Yo soy…” son potentes, ten cuidado a qué las amarras, aquello que estas reclamando tiene la habilidad de devolverse y reclamarte a ti.

Chocolate caliente para el alma de los adolescentes

Nota: ¿alguna vez te has fijado que tan frecuentemente te preguntan qué vas a hacer, qué haces, qué piensas hacer cuando termines la universidad? Para todos aquellos de nosotros que hemos sufrido porque lo que hacemos o vamos a hacer no recibe aprobación, aquí está la respuesta verdadera. Y recordemos esto la próxima vez que alguien diga: “Oh ¿de veras? Pues bien… no hay nada de malo en esas hamburguesas para ganarse la vida, deberías sentirte orgulloso.

YO SOY ARQUITECTO: he construido un cimiento sólido y cada año que voy al colegio – universidad agrego otro piso de sabiduría y conocimiento.

YO SOY ESCULTOR: he dado forma a mis principios morales y a mis filosofías de acuerdo con la arcilla del bien y del mal.

YO SOY PINTOR: con cada idea nueva que expreso pinto un nuevo tono en la multitud de colores del mundo

YO SOY CIENTÍFICO: con cada día que pasa recojo nueva información, hago observaciones importantes y experimento con nuevos conceptos e ideas.

YO SOY ASTRÓLOGO: leo y analizo las palabras de la vida y a cada persona que encuentro.

YO SOY ASTRONAUTA: constantemente exploro y amplio mis horizontes.

YO SOY MÉDICO: curo a aquellos que vienen a consultarme y a pedir consejo, además lleno de vitalidad a todos aquellos que han perdido el deseo de vivir.

YO SOY ABOGADA: no me aterroriza defender libremente mis derechos básicos e inalienables, como también los del prójimo.

YO SOY OFICIAL DE POLICIA: siempre estoy pendiente del bienestar de los demás y siempre me encuentro en el lugar preciso para evitar peleas y mantener la paz.

YO SOY PROFESORA: mediante mi ejemplo muchos aprenden el significado de las palabras dedicación, trabajo tesonero y firmeza.

YO SOY MATEMÁTICO: estoy dispuesto a conquistar cada uno de mis problemas con las soluciones apropiadas.

YO SOY DETECTIVE: escudriño el mundo a través de mis dos lentes y busco el significado y el sentido a los misterios de la vida.

YO SOY BANQUERO: muchos comparten conmigo su confianza y sus valores y jamás pierden el interés

YO SOY FUTBOLISTA: estoy listo para hacer una gambeta que emocione al público y para meter el gol en la portería contraria.

Pero más importante aún, Yo soy YO

A VECES NO SABEMOS LO QUE QUEREMOS, PERO ES IMPORTANTE SABER LO QUE NO QUEREMOS


Creo que mis últimos meses han estado marcados por un existencialismo a veces hasta fatalista, al punto de pasar de una bipolaridad clínicamente comprobada a una poli-polaridad como de ciencia ficción
Y es que no se si sea la famosa crisis de los “ventitantos” o un duelo mal elaborado que me deja resagos adolescentes, lo cierto de todo esto es que a veces estos círculos viciosos sobre los cuales repensamos nuestra existencia ayudan a definir esas rutas sobre las cuales marchamos en busca de sueños.
Yo aun no sé lo que quiero, pero si se lo que no quiero para mi, por lo menos en este momento, porque claro está todo puede cambiar, y esta es una buena manera de comenzar a definir la carta de navegación porque ya están claras esas cosas a las que hay que decir NO, esa palabrita tan cortica pero que nos compromete tanto por no saberla pronunciar a tiempo.
Entonces definiendo ruta he llegado a uno de esos puntos álgidos en la vida de la mayoría de las personas: EL TRABAJO. Y es que es muy difícil que eso para lo que nos hemos preparado durante nuestro paso por la Universidad sea algo que atropelle nuestro proyecto de vida, no digo que entre nuestras actividades laborales no hayan momentos de crisis, días de cansancio, regaños, impotencias, pero que el trabajo en sí no contribuya a la felicidad personal, esa ya no es una carta negociable.
Y es que en el trabajo pasamos el 80% de nuestro tiempo productivo, ¿cómo ser tolerante durante tanto tiempo con un lugar que poco o nada aporta a la formación profesional y más aun a la FELICIDAD?
Creo que me he dado muchos golpes contra los muros, ya definí que amo mi carrera, ya definí, que me gusta lo que hago, ya decidí que quiero crecer, que quiero aprender, que quiero proyectarme, pero también decidí que para que eso tenga lugar en mí debo tomar una decisión: cambiar de trabajo. No sé si hayan otras opciones, no sé si vaya a encontrar la felicidad en otro lugar, no sé si vaya a encontrar más y mejores compañeros, no sé siquiera si voy a tener más opciones de crecer y proyectarme, pero algo sí sé y es que detrás de una decisión hay un cambio y detrás de un cambio una nueva vida.
A veces duramos muchos años en lugares y hasta con personas por miedo a correr riesgos y por ser unas fanáticas del apego. Pero este ciclo reflexivo me ha llevado a la conclusión de que para estar en equilibrio hay que correr riesgos, renunciar a estabilidades y perder la cordura y en este caso hay que buscar la manera de que ese trabajo por el cual me levanto cada mañana sea un motivo personal, me genere pertenencia, pero sobre todo que me genere FELICIDAD.

jueves, 10 de febrero de 2011

Si fuera...


Si fuera una palabra sería: Esperanza
* Si fuera un número: 7
* Si fuera una bebida: Mate
* Si fuera algo de la casa: Mi habitación
* Si fuera una parte del cuerpo: El cerebro
* Si fuera una obra de arte: La noche estrellada de vincent van gogh
* Si fuera una flor: Loto
* Si fuera un dibujo animado: Mafalda
* Si fuera una película: Before sunset
* Si fuera una fruta: Fresa
* Si fuera un recuerdo: Mi niñez
* Si fuera un árbol: Sauce
* Si fuera un animal: El caballo
* Si fuera un insecto: Mariposa
* Si fuera un elemento: Diamante
* Si fuera un color: Negro
* Si fuera un sentimiento: La Felicidad
* Si fuera un sentido: El tacto
* Si fuera un sabor: El chocolate
* Si fuera una fecha: el 30 de diciembre
* Si fuera un juego infantil: Escalera al cielo (rayuela)
* Si fuera un astro: La luna
* Si fuera algo del baño: La ducha
* Si fuera algo de la cocina: La nevera
* Si fuera un instrumento musical: El violin
* Si fuera una figura geométrica: Circulo
* Si fuera un idioma: Francés
* Si fuera un día de la semana: Viernes
* Si fuera un país: Argentina
* Si fuera una comida: Pizza
* Si fuera una frase: La belleza, las horas tranquilas y tu recuerdo, qué fácil es ser feliz!!!
* Si fuera un trabajo: escritora
* Si fuera un vicio: Mentira piadosa
* Si fuera un trago: tequila
* Si fueras un licor: El vino
* Si fuera una droga: Valium (diazepan)
* Si fuera una religión: Budismo
* Si fuera un sonido: El sonido del agua
* Si fuera un estado de ánimo: Ansiedad
* Si fuera un deporte: Tenis de Campo
* Si fuera una estación del año: Otoño
* Si fuera un lugar: El tibet
* Si fuera un auto: Rolls Roys
* Si fuera un postre: TIRAMISÚ
* Si fuera una temperatura: 7-9 grados centígrados
* Si fuera una galleta: Oreo
* Si fuera una golosina: Gomita
* Si fuera zapatos: tacones
* Si fuera un momento del día: Atardecer
* Si fuera un adjetivo: Alegría
* Si fuera un pecado: Lujuria
* Si fuera un defecto: Altanera
* Si fuera un elemento de la naturaleza: Viento
* Si fuera un acontecimiento: La época de la Ilustración
* Si fuera un aparato: Un celular
* Si fuera una persona:Yo!!

jueves, 3 de febrero de 2011

Alas invisibles


Al artesano le gustaba el color, la alegría, la elegancia...
y definitivamente había encontrado la forma de hacer muchos seres bellos e incluso de manipular la luz para dotarlos de inteligencia desmedida, pero faltaba alguien que utilizara el brillo y lo volviera color. Así que antes de formar el barro y unirlo con la luz, decidió sentarse a contemplar una de sus creaciones, una que llamó mariposa y que antes fue oruga.

Aquel ser movía sus alas con distinción y hasta servía de prisma para descomponer los colores y exponerlos como el arco iris del cielo a manera de un óleo.

Como poseido por la creatividad que tantas veces le había robado su alma para moldear ideas, el artesano modeló una mujer pequeña como las mariposas, pero hermosa como el arco iris.

Sus alas son invisibles para mantenerla erguida y caminar con elegancia y retener la luz y color en todo su cuerpo para que no sean contempladas solo sus alas.

Una vez creada la dejó volar con sus prismas invisibles, pero prefirió mantenerse en la tierra para contagiar de bellaza y luminosidad a los seres que dejaron escapar la luz por sus vivaces y torpes ojos.

Gracias por sacrificar el placer y el privilegio de volar para permanecer en el suelo contagiándonos de amor por la belleza, de amor por nosotros mismos...

ManzAna.
El regalo más hermoso que he recibido

miércoles, 2 de febrero de 2011

Ya sé cuál es mi palabra: attraversiamo. Significa: “crucemos”



“Para hallar el equilibrio que buscas debes tener los pies tan firmemente plantados en la tierra que parezca que tienes cuatro piernas en lugar de dos. De este modo podrás estar en el mundo”

[…] Para hacer cultura hay que Alejarse de la cultura, estas palabras que siempre me hacen eco y que solía utilizarlas un viejo amigo, que quizás ya no es tan amigo, pero que ya eso no viene al caso, han sido las palabras que he utilizado, ya no para hacer alarde de él, sino para hacer mención de comer, rezar, amar.

Al ver la película (y leer el libro) sentí una conexión emocional grande con la protagonista, pues si bien la película no es la gran representación del séptimo arte, si es una de esas obras que logran ser grandes porque tocan las fibras de las personas (o las mías al menos) y no desde los idealismos de los "enlatados romanticones" a los que a veces somos expuestos, sino que esta vez, la película pone de manifiesto la gran necesidad del ser humano de trascender. Hablando un poco desde el existencialismo, es la necesidad de saber a ciencia cierta quiénes somos y cuál es la misión que debemos cumplir en esta vida.

Un poco referenciando la película, la protagonista de esta historia (interpretada por Julia Roboberts) es una mujer de unos treinta y tantos años, por cuya apariencia podría deducir una persona segura, estable con su trabajo (periodista, igual que yo), enamorada, pero que termina por hacer un alto en el camino, respirar profundo, revisar la lista de chequeo y salir corriendo de su mundo real en busca de su vida ideal.

No siempre hacer lo que debemos hacer, es hacer lo que queremos. Y sí, la sociedad en la que crecimos nos ha impuesto unos cánones de conducta y buen comportamiento en los que resulta demasiado irregular siquiera pensar en llevar la corriente, pero llevar la corriente no tiene que ser precisamente portarse mal, robar, matar, o convertirse en un asocial, portarse mal quizás puede ser portarse bien con una misma, que es lo que verdaderamente importa.

“Había participado activamente en la creación de esta vida ¿por qué no me veía a mi misma dentro de ella?”

Terminar una carrera, casarse, tener hijos… muchos de estos no son nuestros proyectos, son los proyectos impuestos por la cultura y la sociedad, por eso los productos de una vida prefabricada con estos simientes puede llegar a ser una vida ajena a nuestros propios gustos.  Como bien lo dicen en la película: "pensar que tener un bebe puede resultar tan apremiante como hacerse un tatuaje en la cara. Más vale pensarlo dos veces". 

Pensar en lo de verdad importa para cada uno de nosotras y tener la capacidad de volver sobre si puede ser un punto de giro para la vida misma, pero en este caso particular es cuando en la película comienza la aventura de viajar, quizás con la excusa de aprender otros idiomas o conocer otras personas; pero con esa idea esta mujer llega a Italia y comienza el verdadero desafío y la guerra entre no tener miedo y los carbohidratos.

Salir de las burbujas a las que nos vemos atadas ya más por costumbre que por convicción puede resultar algo emocionante, sobre todo por la enorme capacidad de receptividad que podemos llegar a alcanzar cuando nos topamos de cara al mundo y al que nos limitamos cuando nos llenamos de apegos o por el simple placer que genera el dolor.

… a lo mejor mi vida no es tan caótica y es el mundo el que lo es y el único engaño es intentar aferrarse a ella a toda acosta

Mi amigo también solía decir: “lo único que siempre permanece es el cambio” y en eso tiene mucha razón, todo cambia incluso uno mismo cambia, entonces es necesario una actitud de apertura que nos permita correr riesgos enamorarnos para luego llorar por desamor, bailar hasta que nos duelan los pies, apostar hasta llegar a perderlo todo, pues al final la ruina no es tan mala, es el camino a la transformación y sufrir por algo es ratificar la idea de que se ha luchado.

Sin caer en una monótona formula de autoayuda, la película refuerza la ida de que la capacidad de transformar el mundo está en el interior de cada uno de nosotros y hace una referencia especial al budismo y muchas de sus manifestaciones, muy de moda por estos días, pero que si bien está de moda es por esa búsqueda insaciable a la que estamos sometidos los seres humanos por hallar el equilibrio entre lo espiritual y lo material.

Sobresale de manera especial un mensaje enmarcado en el amor, pero no el amor de las parejas, ni el amor de un hombre, pues cabe resaltar que Liz (Julia Roberts) ya no está buscando un hombre, sino un capeón, que creo yo es la gran recompensa de la búsqueda personal, pero que en últimas no lo va a encontrar afuera si primero no dirige su mirada hacia adentro.

No es necesario llenarse la boca de padre nuestros, es más bien la posición autocritica de la reflexión y la meditación con el fin de aquietar los pensamientos y encontrar las respuestas de todas nuestras incertidumbres, miedos, afanes.

Ver la película me hizo reflexionar sobre las cosas que quiero y que quizás no están lejos de mí, es solo cuestión de valorar lo que tengo cerca, lo que soy capaz de dar, de buscar un balance entre lo emocional, lo espiritual y lo material, pero sobre todo es un llamado a vivir la vida sin restricciones ni señalamientos morales, ni éticos, sin complejos, pero sobretodo es un llamado a ser feliz y a hacer felices a quienes me rodean.

“muchas veces perder el equilibrio por amor es parte de vivir una vida con equilibrio”.

martes, 18 de enero de 2011

DE ÁNGELES PEATONES


Ángeles peatones, espíritus que llegan por aquí y quedan atrapados. Y entonces se enloquecen y cuentan historias equivocadas, deshilando la realidad y promoviendo sueños vanos. Muchos sueños para que nunca se acaben las reinas de belleza y los jugadores de fútbol de corte internacional, los premios gordos de la lotería y los milagros para que el trabajo lo hagan los santos. Vemos mucha imaginería rococó para leerla y reinventarla. Somos gente de imágenes fijas y repetidas y así la memoria no nos falla. Ni siquiera aunque nos escondamos que esas imágenes de alguna parte salen y nos acaban evidenciando. Somos lo vano y los bares se llenan para oír cantos a cosas que nunca existieron. Y para desear lo del otro mientras miserabilizamos lo que tenemos. En el ejercicio de la pobreza hay que drogarse con los sueños que hacen del cuerpo (y de dar la razón al que tiene el poder) un valor de cambio. De aquí que en esta América Latina todos tendamos a igualarnos por lo bajo, de esa manera crece la audiencia de cómplices y de desesperanzados, de putas y de serviles. También de locos que gobiernan. Y de todo esto nos acabamos burlando porque parece que de alguna manera nos están haciendo efecto los rezos de los indios koguis.
De Dictadores, Ángeles Peatones y Pecados Renovados
José Guillermo Ánjel R

miércoles, 12 de enero de 2011

ACROSS THE UNIVERSE

SONÁMBULOS

Ellos, como bien los llamo el escritor Arthur Koestler, han sido sonámbulos. Permanecían despiertos cuando los demás hombres dormían.
Gracias a ese sonambulismo nuestro lugar y nuestros días se han multiplicado tanto y tanto.
Gracias, pues, sonámbulos babilonios o egipcios, quienes comenzaron a pensar y a mirar los cielos.
Gracias sonámbulo Tales, que introdujo la razón en el espacio. Gracias sonámbulo Pitágoras por entender la armonía de todo lo que existe.

Gracias Platón, por exponer como nadie la poesía del mundo. Gracias a todos los griegos sonámbulos por contar las estrellas, proponer teorías y dibujar geometrías de todo lo que ocurre allá en lo alt. Gracias sonámbulo Copérnico, por empezar la revolución sobre el cosmos en una de las hermosas épocas del hombre. Gracias Galileo, despierto todas las noches, apuntando su primer e imperfecto anteojo, aun contra todos. Gracias Kléper, que no podía dormir por todas sus desgracias o que no quería dormir por todas sus búsquedas. Sonámbulo Newton, gracias por haber explicado como se mueve el mundo, aun desde los cielos grises de Londres. Gracias sonámbulo Herschel, cuyos coros y cuyos telescopios fueron cada vez más grandes. Gracias nocturno y anhelante Laplace, gracias insomne Leverrier, que calculando hizo nacer un planeta con la punta de un lápiz. Gracias sonámbulo de los sonámbulos Einstein, por habernos hecho habitar el universo más mágico y más real de cuanto existieron.
A todos ellos les debemos todas estas páginas para leerlas y para escribirlas, también necesitamos despertarnos por las noches, salir de este libro y mirar el cielo. Descubrir la magnitud del universo para así tener noción de nuestra propia pequeñez. Salir a la noche y al cielo y preguntarnos y respondernos Descubrir así que en esa búsqueda somos también enormes, gigantescos.
Y en esas búsquedas pensar en aquellos hombres y agradecerles a ellos, humanos de carne y hueso con nombres y apellidos con odios y amores, con dolores y felicidades, con política y ciencia y almuerzos y juguetes y filosofía y hogueras y libros y aparatos e hipótesis y exilios y noches y días. Porque gracias a ellos, el cielo está en nuestros bolsillos.

Eduardo Averbuj
Con el cielo en el bolsillo
Tomado de la ciencia como cultura
V Feria Popular del Libro y la Lectura
Medellín Abril 2003