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jueves, 7 de julio de 2011

Placercitos simples

En respuesta a: 
http://adictalcafeh.blogspot.com/2011_05_01_archive.html

  • Contemplar el atardecer
  • El sonido del obturador de una cámara análoga y del carrete pasando el rollo
  • Comer arequipe y chuparme los dedos
  • Sacar la mano por la ventanilla del carro para jugar con el viento
  • Pisar hojitas secas
  • Llenar una hojita con mi nombre
  • Entrar en una librería y pasar horas ojeando libros
  • Ver llover desde mi ventana
  • El sonido del msn en mi celular cuando tengo la certeza de quien lo escribió
  • Que un bebe por acto reflejo agarra mi dedo y lo aprieta con fuerza
  • Comer un cuadrito de chocolatina y dejar el resto para el día siguiente
  • Un abrazo largo y fuerte
  • El viento frío
  • Caminar descalza sobre la arena
  • Encender una varita de sándalo
  • Cebar un mate
  • El dolorcito de la aguja del tattoo penetrando la piel
  • Leer
  • Cebar un mate
  • meditar

El amor y el desamor en los tiempos del facebook


Por estos días en que la proliferación de las redes sociales atiborran a la gran mayoría de las personas haciendo que el 2.0 sea el más habitado de todos los estados de vida posibles, bien sea reales o virtuales, es evidente que el modus operandi de las relaciones sociales ha cambiado.

Tiempo atrás, cuando solo compartíamos el espacio físico con las personas, era común toparse con relaciones amorosas o de amigos mucho más  íntimas y porque no decirlo, más duraderas.

Hoy cuando toda nuestra vida está expuesta y sobreexpuesta en una red social o escondida en la nube informática, es más difícil garantizar la durabilidad de una relación y mucho más difícil lograr que la magia de los momentos íntimos, permanezcan.

A la hora de comenzar una relación de pareja un mínimo de 400 personas en minutos ya saben quién es tu novio o el chico con el que apenas comienzas, y si terminas ni hablar, capaz que para ese momento el doble de la cifra  ya sabe los motivos de la ruptura.No hay manera de que no se utilice la red social como un paño de lágrimas, donde los que apenas te conocen te dan una palmadita de consolación.

Más terrible aun es el hecho de encontrar o perder el amor por el ciberespacio, creo que a estas alturas ya más de uno  ha experimentado la decepción de toparse con los cuernos que  planto el novio porque hay que ver que "entre cielo y facebook no hay nada oculto".

Pero pienso que no solo es el hecho de romper, empezar o continuar narrando la vida privada por el facebook, sino también el hecho de que en las redes sociales nos volvemos más neuróticas, paranoicas, esquizofrénicas y bipolares.

Aprendemos el arte del ultraespionaje con tal de saber que está haciendo el ex, cuál es su nueva novia, qué sitios ha visitado, qué fotos han compartido, qué momentos han atravesado;  y a decir verdad, así no hay como elaborar un duelo, más que echarse al dolor por un gran rato. Y esto sin mencionar el montón de información compartida que queda en ese ciberespacio, ¿quién la va a bajar de allí?

Mejor dicho, si en cada red social estamos entregando nuestra vida privada al escrutinio público, cuando de desamores se trata quién va a separar los bienes compartidos, quién va a quitar las etiquetas, quién va a bajar las fotos, quién va a eliminar los comentarios.

Es básico, si antes al terminar una relación la discusión se centraba en quién va a quedarse con el carro, con la casa, con los libros, las películas o los discos, hoy más vale tener claro quién se queda con la computadora, la memoria, la cámara digital o cualquier dispositivo que almacene los recuerdos de la relación.

Para la muestra, les comparto un video que bien o mal relata lo complicado que se pueden volver algunas cosas en los tiempos del facebook. 

miércoles, 6 de julio de 2011

St Elmo, punto de encuentro




Por estos día y muy motivada por aquello  que algunos llaman la crisis de los veintitantos, me  llene de motivos para pensar lo difícil que es llegar al mágico mundo de la Universidad, conocer los amigos, vivir las experiencias extremas de la vida: la música, el sexo, las drogas, el alcohol, que sé yo, estas o más, porque cada vez son más las cosas a las que se enfrentan los jóvenes y cada vez son más vulnerables a cada moda.

Pero más que aprender a vivir la universidad, me quede pensando en lo que de verdad me parece más difícil y es salir de ella. Si, salir de la Universidad y actuar como si ya fuéramos grandes, adquirir compromisos financieros como si ya fuéramos grandes, asumir las relaciones de pareja como si ya fuéramos grandes, cumplir estrictos horarios laborales y las estrictas reglas de las empresas como si ya fuéramos grandes…

Huy viéndolo bien, creo que el paso por la universidad es una transición tan importante pero tan subvalorada que cuando salimos al mundo de los adultos, no somos concientes de que el tiempo de la universidad era el indicado para aprender a vivir la vida real como la viven  nuestros papás.

Y es ahí, en las calles donde de verdad se ponen a flote nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestros retos, nuestras verdaderas competencias, nuestros verdaderos conocimientos.

Ahora es cuando estamos en el mundo real,  cuando nos empezamos a precipitar porque hay que hacer especialización, maestría y doctorado. Porque posiblemente algunas piensan en el matrimonio y en los hijos, porque hay que escalar alto en la compañía para la que se trabaja. Y cierra una los ojos y hace una mirada retrospectiva y se da cuenta que la vida es muy corta, que el tiempo va muy de prisa y que pese a tantas maneras de vivir cada vida profesional o laboralmente siempre quedan las cosas simples: los amigos del colegio, los parceros de la universidad y por encima de todo lo demás la familia, el mismo bar, y los buenos recuerdos.

Eso, fue lo que sentí viendo St Elmo punto de encuentro, que nunca somos lo suficientemente grandes, que nunca estamos del todo listos, que siempre queremos estar más arriba pero que siempre van a existir los miedos, pero que todo eso hace parte de la experiencia de la Vida.

St Elmo es un clásico ochentero que me gustaría compartir con los amigos que me he topado al lado del camino y que pese a todo siempre siguen dando la marcha junto a mí.


"Cuando en el futuro haya que resumir la historia de los años 80 en varias películas, “StElmopunto de encuentro” será un documento a tener en cuenta, una película en la que se condensa la desesperanza y el desconcierto de la juventud de aquellos años, la generación que, en definitiva, gobierna el país, y por extensión el mundo, para bien y para mal" TCM. 


martes, 5 de julio de 2011

Qué culpa tiene la estaca de que el sapo salte y se ensarte

Definitivamente creo que hay cosas de la vida que requieren manual de funcionamiento porque eso de la intuición no me va del todo. Pues cuando creo que debo decir SÍ, digo No y cuando digo No, es cuando de verdad debería decir Sí,

Así pues, que  conforme a mi alterado sistema intuitivo es que me veo en la penosa obligación de reconocer que me equivoque, que cero y van siete y todavía no ha llegado la vencida, de seguro y con la octava siento cabeza.

Pero es que todavía me dicen, me advierten, me recontra advierten y sigo metiendo la cabeza grande por el hueco chiquito. Ya no sé si lo que siento es culpa o tristeza, pero lo cierto de todo esto es que cada vez los errores cometidos están cobrando más importancia.

Atrás quedaron las locuras, las canitas al aire, las aventurillas, porque hoy cada una de las anteriores es simplemente una huella, una marca, un estigma de esos que no te puedes borrar. Creo que en la medida en que una más crece,  cada cosa que hace cobra una responsabilidad igualmente grande. Lo malo de tomarse la vida a la ligera, es que la alegría de  las dos horas de hoy, son las tristezas de los siguientes tres o cuatro meses de mañana.

Pero bueno, dicen por ahí que más vale arrepentirse por lo que se hizo que por lo que se dejo de hacer y será mejor asumir una actitud de aprendizaje, pues de cada cosa que yo permita, yo y solo yo seré la responsable de que sea un asunto bonito o un asunto amargo, así que, haciendo alusión al mejor regaño que me haya hecho un amigo y que mejor describe mi terquedad: “qué culpa tiene la estaca de que el sapo salte y se ensarte” me despido recogiendo pedacitos de corazón que quedaron tiraditos por ahí… Los voy a recoger, aunque ya no estoy segura de si los quiera volver a juntar.  

PD: sigo pensando en que se le puede dar un chance a la amistad.

lunes, 27 de junio de 2011

Los amigos son como una taza de café



Hoy tuve la fortuna de recibir un regalo, una taza de café. Pero es que no era una taza común y corriente, era una taza llena de mucho simbolismo, una taza de café pensada para este blog,  una taza de café llena de sabor para darle dulzura a estas líneas, y en honor a esa taza de café es que se me ocurre pensar que los amigos son como una buena taza de café.

Una buena taza de café cae bien a cualquier hora del día, despierta los sentidos, da energías para continuar en las batallas laborales, quita el sueño y ayuda a soportar las noches de trabajo. Si estamos solos en un bar o un café nos hace compañía, si queremos leer un libro son los cómplices perfectos, si es un día soleado quita la sed, pero si hace frio nos calienta.

A veces el café cuando es amargo nos ayuda a ponernos serios y a la altura de las situaciones, pero hay ocasiones en que preferimos un café dulce que nos empalague las palabras.

La mayoría de mis buenos y malos momentos han sido al lado de una buena taza de café: cuando presento en mis juntas directivas, cuando expongo en la universidad, cuando tengo discusiones con la gente que quiero y hasta con la que no quiero, cuando simplemente tengo el pretexto de compartir algo bueno con alguien y hasta en las gradas del estadio mientras espero la salida de mi equipo campeón tengo un vasito de café.

No tiene un costo altísimo y sin embargo tiene un gran valor, no importa si viene en taza de barro, de plástico, de porcelana o de cristal lo que realmente importa es lo que tiene por dentro, y así son los amigos, siempre están a nuestro alrededor, en nuestros buenos y malos momentos, nos hablan cuando necesitamos alguna palabra, nos inspiran cuando necesitamos una musa o nos ofrecen su silencio cuando solo necesitamos compañía.

Los amigos al igual que el buen café tiene un valor altísimo y no importa cuál sea su presentación, lo que importa es lo que tiene por dentro.

“cuatro abrazos acompañan esta nota, cuatro abrazos que son la magia abrazistica”

Un mate y un amor

Mientras publico esta nota, me cebo un mate lleno de amor. Amor por la persona que más he amado y la responsable de que hoy el mate este siempre presente en mi vida. Así en cada mate también hay un poquito de esa persona a quien a pesar de los años y la distancia siempre amaré.


El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda '¿unos mates?'. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.

Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde: 'Como tomes vos'. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí.

El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablas mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambia la yerba!'.

Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, '¿está caliente, no?'. Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir."

sábado, 25 de junio de 2011

Quiéreme, si te atreves


Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡qué gozada! Era lo mejor del mundo.

Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que el costo, la coca, crack, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, LSD, ¡éxtasis!

Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas.

Mejor que la nocilla y los batidos de plátano.

Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del milenio.

Mejor que los andares de Emma Pill, Mariel, la pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford.

Mejor que la cara B de Abbey Road, que los solos de Hendrix.

Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los tratos del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro.Todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson.

Mejor que Woodstock y las rages más orgásmicas, mejor que los excesos del Marqués de Sade, Morrison y Castaneda.

Mejor que la libetad.

Mejor que la vida...

Quiereme si te atreves, Yann Samuell.

martes, 14 de junio de 2011

LOS MATRIMONIOS DE MIS AMIGAS


Al igual que la vida va pasando por etapas según la edad en la que estamos atravesando, así también van cambiando las tarjetas de invitaciones que nos van llegando, a lo cual yo he venido pensando que las tarjetas de invitación son como un indicador.
Cuando estamos en la escuela nos invitaban a las primeras comuniones de las amiguitas, en la secundaria, lo más recurrente eran las invitaciones a las fiestas de los 15 de las amigas y hasta era una competencia ver cual fiesta era mejor si la de ellas a o la de una. Una vez estando en la Universidad empiezan a circular las tarjetas de invitación de graduación y la alegría por celebrar un triunfo académico. Pero ahora que estamos en etapa post académica, ¿habrá algo que genere más revoltura de sensaciones que las recurrentes tarjetas de invitación a las bodas de las amigas?
De entrada cabe decir que cuando una amiga nos cita para tomarnos un café o almorzar y en dicho encuentro tira su lanza y nos informa que se va a casar, es como para una quedarse en stand by, de esos momentos que una no sabe si pararse y aplaudir, abrazar de la emoción porque por fin dio el gran paso o si llorar porque ahora si perdió a su amiga, su caballito de batallas, su guerrera de noches de infortunio, su paño de lágrimas cada vez que algún infeliz intenta rompernos el corazón, la que nos acompaña a las compras, al médico, a la lectura de las cartas, a donde todo tipo de espiritista, la amiga en las buenas y en las malas.
En todo este recurrente cuadro, y es recurrente porque a todas nos llega el día en que tenemos que compartir la amiga no con un novio sino con un esposo, lo más aterrador, es cuando de tu grupo de amigas a ninguna le has conocido el novio y aun así te toca poner una cara de fresa cuando te dan la dizque emocionante noticia del casamiento.
Bueno, resulta que siempre me imagine que iba a tener una vida normal y por ende amigas normales, de esas que cuando conocen una persona y la hacen su novio, buscan el espacio más indicado para presentarlo ante la exigente sociedad de las amigas, así una lo va conociendo, queriendo y cuando llega el día del SÍ, pues una es la más emocionada, pues sabe las verdes y las maduras por las que paso esa relación y entonces así una se sentiría feliz de ese momento final, en que es el amor el que triunfa por encima de las adversidades.
Pero no, a mi me ha tocado una cosa de locos con mis amigas, una de ellas se caso y supe porque vi las fotos en el facebook, plop; Si plop, porque era un chico desconocido, de esos que se consiguen por internet, que se enamoran, vienen se casan con tus amigas y se las llevan a vivir lejos. Otra amiga se tomo la molestia de escribirnos un correo electrónico e informarnos que se casaba, plop. Sí, otro plop, porque es otro desconocido que engrosaba la lista de esposos de mis amigas, con decirles que me lo presentaron después de la ceremonia. Y ahora resulta que debo asistir al matrimonio de otra de mis dizque llamadas mejores amigas, la cual se va a casar con otro desconocido. Que vaina, es otro plop, porque tampoco conozco este novio.
No sé si es que se usa así y yo toda retrograda no lo he podido entender o es que definitivamente no tengo amigas de las normales. Lo que me parece maluco de todo esto, es que después una tiene que hacer una enorme inversión para acompañar a la amiga en el momento más importante de su vida y una llega como llena de nada. Es más y me atrevo a confesar que me siento asistiendo a la ceremonia como de una desconocida. No se conoce al novio, ni a los amigos del novio, por ende no hay integración en la fiesta. No se le pueden hacer bromas al novio como esas de “si no la cuidas te mato” porque no hay confianza con el chico y lo que es peor aún, no dan ganas de preguntarle a la amiga por su relación, pues nunca quisieron compartir momentos con los amigos, entonces opta una por el silencio y por la distancia.
A todas estas me pregunto yo, ¿cuál es la importancia de invitar a la gente a una boda, si poco o nada saben o les interesa esa relación, de la cual poco o nada quisieron compartir cuando fueron novios? Si, se me hace pertinente hacer esta pregunta, porque siento que más allá del regalo, no estoy haciendo ningún aporte en este tipo de eventos. De entrada y por línea directa uno pensaría que lo que importa es acompañar a la amiga y que eso es lo que vale, pues tanto vale que inconforme y todo ahí estaré, pero siento mi voz de protesta, y solo espero que a la vuelta de un par de años no se me ocurra a mí hacer este tipo de eventos solo pro cumplir con el protocolo, porque si lo que importa es la amistad, entonces también deberían hacerse esfuerzos por compartir esa relación con los amigos, al menos para que ellos también tengan un motivo para celebrar el día de la ceremonia.

miércoles, 8 de junio de 2011

VISCERAL


En esta nota bipolar cabe poner dos entradillas:
"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió"Sabina
"Más vale arrepentirse por lo que se hizo que por lo que se dejó de hacer"
Cada vez que pienso en las emociones viscerales, esas locas que lo llevan a una a hacer cosas locas, no solo se me viene la cara de una persona a mi mente sino que se me hace un nudito en el estómago, así como que se me estrechan todas esas cosas de adentro, pero a veces no es un nudo sino un hueco, así como el de las donas. Pero como hay días en que el hueco es una fuga de aire, hay otros en los que es mejor aprovechar la dona, echarle arequipe y comérsela.
Por ejemplo, cuando esas cosas de adentro están amarradas es cuando me siento capaz de ignorar mis sentimientos, echarlos por la borda y pensar que son simples nostalgias pasajeras, de esas que llegan porque son una mala jugada que te hace la mente. Pero hay otros días, en que en lugar de estrechez lo que se siente es un enorme vacío, como cuando ya una no puede engañarse a sí misma y hay que admitir que se extraña enormemente a esa persona que un día fue y ya hoy simplemente es un holograma en tu cabeza.
Así que decidí aprovechar esa dona que había dentro de mí y llenarla de arequipe, para que la locura que seguía al sentimiento al menos tuviera un dulce sabor.
Me gusta analizar cada situación en la vida, no obstante por eso creo que soy una buena representante de las personas nacidas bajo el signo de libra, lo malo de eso es que termino siempre eligiendo el lado racional y poco emocionante de las situaciones. Creo que es por eso que hoy miro hacia atrás y hay una persona muy madura, pero muy aburrida.
Que pereza tenerle miedo a los sentimientos, que pereza perder las personas que amamos por miedo a expresarles lo que sentimos por ellas, pero que pereza que expresar los sentimientos no tengan ningún efecto.
Pues, si creo que le eché mucho arequipe a la dona y llene ese hueco y me la comí, pero y ahora ¿qué sigue?
Sí, si, si, ya se que se vale hacer locuras, bueno, las mías aun son mesuradas, las mías apenas son una ráfaga de algo cuando estoy en el lado positivo de mi bipolaridad, pero con estas letras que quién sabe por cuánto tiempo estarán colgadas en este muro, quiero manifestar que tengo miedo, miedo a correr el riesgo de indigestarme con el arequipe, pero que también creo que en últimas es mejor tomarse un alka seltzer para bajar la indigestión, que tragarme un omeprazol por haber dejado que eso de adentro se estrechara.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Hoy, el mejor día de mi vida

"La felicidad de cada uno no consiste en esto ni en aquello, sino en conseguir y gozar cada uno de lo que le gusta" Baltasar Gracián

Hay días que por su armonía y simpleza se convierten en la inspiración perfecta para escribir una entrada. Y es que un día como hoy por ejemplo, en que todo se hace de manera espontánea y hay una sensación de bienestar y de alegría con una misma y con el universo, se hace necesario mirar que fue lo verdaderamente especial.

Y empieza una a hacer retrospectiva y se da cuenta que realmente si se requieren elementos para que el día sea maravilloso. El primero es levantarse sin que suene el despertador alertando y cortando la magia de los sueños. Que rico abrir los ojos en el punto en que el reloj biológico calcula que ya es hora y no hay temor de estar cogido del día.

Lo segundo es llegar a la oficina y tener un grupo de compañeros que se ríe, que goza con cada situación, que hace una broma sobre tu jefe y que te ayuda para que las cosas se hagan bien y de la manera más eficiente posible, porque hacer las cosas en su tiempo justo es también un paso para tener un día maravilloso.

Otro buen punto para un día genial es sacar un ratico para estudiar y ver que el proyecto que antes parecía un rompecabezas cada vez está cobrando más forma y que aunque las que faltan son las piezas más difíciles hay más motivación para ver la obra acabada.

Y un cuarto e insuperable punto es tener una tarde de cine, comida y una buena amiga. Y es que esta si es la mejor recompensa a una jornada laboral, poder salir temprano de la oficina y encontrarse con una amiga a la que no vez hace muchos días y con la que puedes compartir una buena conversación .

Asi pues, que caminando bajo la lluvia y luciendo un hermoso paraguas fue como termine mi maravilloso día. Porque solo fueron necesarias situaciones simples y una buena actitud para sentir que hoy hubo una energía inigualable, que solo se trata de estar bien conmigo misma y con quienes me rodean, que se trata de dar y de recibir de lo que tengo y que ser feliz es tan simple como la lluvia que cae, solo hay que dejarla ser y disponerse para que cada una de esas pequeñas acciones tengan un efecto transformador.

Así pues que me preparo porque estoy segura que mañana también será el mejor día de mi vida.

martes, 17 de mayo de 2011

LA SOBERBIA ACADÉMICA



 "Sólo se equivoca quien trabaja". 
Anónimo
En los últimos días he sido protagonistas de una de las escenas que más se presentan en los ámbitos académicos, la riña entre profesores y alumnos y la tensión de validar el conocimiento. Muy apropósito el tema dado la celebración día del maestro.
Siempre he tenido por idea que el maestro más allá de su conocimiento sabe llegar al corazón de las personas, más que preocuparse por formar especialistas se preocupa por formar seres humanos y es este último punto del que se olvidan muchas personas que se dedican a la vida académica.
Las universidades hoy están repletas de personas llenas de conocimiento, llenas de cartones adquiridos en universidades de Francia, Brasil, Estados Unidos, pero la pregunta que hoy me cuestiona es, ¿cuántos de esos académicos han sembrado en sus estudiantes la pasión por la profesión?, ¿cuántos de estos académicos se ha tomado la molestia de ser ético en sus juicios y humanos en sus maneras de inducir a la corrección de sus alumnos cuando ellos que están en un proceso de formación se equivocan constantemente?
El error es el insumo del aprendizaje, solo cometiendo errores el alumno puede hacerse consciente de lo que se debe hacer y no se debe hacer, solo equivocándose el alumno puede construir su propio saber y es ahí cuando el maestro debe entrar a intervenir, porque su instinto pedagógico así se lo ordena, pero su intervención deberá ser un proceso constructivo y no una acusación fatídica que lleve al alumno al nivel de la desmotivación.
Hoy me nace hacer esta reflexión, en la medida que me preocupa que gran parte de la deserción de los estudiantes de sus procesos educativos hayan sido inducidos por intervenciones inapropiadas por parte de los profesores. Los que muchas veces llegan a las aulas llenos de egos y vacíos de espíritu pedagógico.
Me preocupa que un error cometido de manera involuntaria por un alumno tenga consecuencias tanto académicas como emocionales e impida llevar a feliz término un proceso de aprendizaje, porque son los profesores los llamados a conservar el carisma y el amor por las lecturas, por la indagación, la curiosidad y la investigación y no los precursores de procesos llenos de profesionales frustrados o peor aún pensar que sean los profesores unos mutiladores de sueños.
Es importante tomar conciencia sobre el modo y la manera de hacer caer en cuenta de los errores que se dan en las aulas, estoy segura que nadie quiere equivocarse y ganarse un “cero” adrede y que corregir es tan importante para el alumno como para el maestro. No se trata de medir niveles técnicos de aplicaciones de normas, sino de trabajar para que cada estudiante que haga parte de un sistema educativo salga amalgamado y convertido, pero convencido y consciente de su aprendizaje y no por una imposición al mejor estilo de la sociedad del terror.

lunes, 21 de marzo de 2011

No quiero que la Blackberry sea una extensión de mí


Con las recientes manifestaciones de mi celular indicándome que ya se le acabo la batería, que ha soportado el limite de caídas, que ya no aguanta estar encendido un día entero y que es hora de ser reemplazado por uno nuevo, me siento en la imperante necesidad de expresar lo que me genera la simple idea de pensar que mi próximo aparato telefónico de comunicación personal será una Blackberry.
La verdad es que como herramienta de trabajo para los ocupados empresarios, para los siempre disponibles periodistas o para los políticos urgidos de imagen y de polémica puede que sea genial. Pero para mí que soy una ciudadana de a pie, común y corriente ¿cuál es la gracia de tener un aparato que me permita estar conectada todo el tiempo al espacio virtual?
Siento que la humanidad se esta quedando sin argumentos y que las personas cada vez más carecen de afectos y de seguridad en sí mismas, motivo por el cual el consumo exacerbado se les hace llamativo, pero poco o nada suple las necesidades espirituales, intelectuales o emocionales que verdaderamente están buscando.
No me quiero imaginar como esas personas que van por la calle desapercibidas por estar tecleando en el chat, no me quiero ver sentada en una reunión interrumpiendo con el molesto zumbido de cada mensaje y menos dejando de poner atención a mis jefes o compañeros, no quiero ser la amiga que acude a una cita para mirar la pantalla del celular mientras la conversación se va volviendo borrosa y en la que toca repetir continuamente porque no estoy escuchando, no quiero acudir a una cita con un chico y tener que excusarme porque me acaban de poner un mensaje que es más importante que él, que si esta ahí sentado esperando que lo miren a los ojos.
Ahora resulta que además de atender a tres y cuatro redes sociales en cuyos contactos están casi siempre las mismas personas, hay un exceso de contacto impersonal. Además de estar perdiendo el nivel de privacidad que solo uno puede permitirle a las personas, estamos poniendo en bandeja de plata todas nuestras intimidades, nuestros gustos, nuestros miedos, nuestros logros y fracasos. Y adicionalmente hay que permanecer atado a ese mundo virtual las 24 horas del día, sin la más mínima esperanza de perderse algún detalle de lo que le pasa a los demás porque queda una literalmente descalificada.
Hace un par de meses tuve la oportunidad de tener una discusión con una amiga la cual señalaba que yo estaba cambiando porque no acudía a las reuniones, a los cumpleaños y a los encuentros entre amigos. A decir verdad no soy de ir a esos espacios con mucha frecuencia, pero desde que existen las redes sociales tengo un nivel de contacto muy alto con la gente, soy excelente para leer los problemas de los demás y dar mi opinión de ellos y tengo la capacidad de dar el abrazo y la palabra más oportuna. Pero descubrí que sólo lo hago y lo logro en el 2.0, por consiguiente la gente esta percibiendo algo que no soy.
Me preocupa pensar que tenemos vidas paralelas, que somos unos en la virtualidad y otros en la realidad, que ya no hay un factor sorpresa cuando nos vemos con un amigo, que se ha perdido la capacidad de comunicarnos mirándonos a los ojos, tocándonos las manos o dándonos un abrazo.
Si hoy el celular es una extensión de mi mano, no quiero mañana convertirme yo en una extensión de una BB. Quiero seguir teniendo motivos para generar una espera por alguien, quiero seguir sorprendiéndome con el encuentro con las personas, quiero seguir teniendo cosas interesantes que contar bajo la excusa de una cerveza en un bar, quiero seguir mirando al cielo, quiero sentir a los que me rodean y quiero que la gente me extrañe también. Ah, y otra cosa que espero, es no sentirme excluida o excluir a alguien por no tener un aparato que en lugar de hacer las cosas más fáciles vuelve las relaciones sociales más difíciles.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El Tacón más adhoc para nuestros pasos


Hace algunos meses me tope con un artículo en facebook acerca de las conversaciones entre las amigas, aquellas que se tejen en las tardes de domingo llenas de estrógenos, chismes y cuestionamientos.
En este caso y aprovechando una conversación sostenida con una amiga personal llegamos a la conclusión de que comparar las relaciones con un par de tacones puede parecer una frivolidad, pero por qué no, voy a intentarlo.
Cuando una es una adolescente de 15 ó 16 años y nos vemos obligadas a comprar el primer par de tacones, comenzamos caminando como garzas en un pantanero. Hay tropiezos, nos salen ampollas, se nos doblan los pies y las rodillas y el cansancio en la planta del pie nos obliga a quitárnoslos y hasta en ocasiones llorando porque no los soportamos más, aun así son divinos y nos encanta como lucen y como nos hacen ver de bien.
Más adelante con otro par de tacones la experiencia resulta menos compleja, ya le hemos tomado la medida al vértigo y nuestras rodillas ya no se doblan tanto como antes, antes de que aparezca el dolor ya hemos puesto unas cuantas curitas en el talón y llevamos unas zapatillas bajitas en el bolso por si acaso.
Cuando estamos en la universidad y usamos tacones mucho más seguido ya le hemos cogido el tino, y hasta hacemos posiciones con ellos antes de comprarlos de tal modo que sabemos cuales nos pueden sacar un ampolla y es así como escogemos el tacón más adecuado para nuestros pasos y si definitivamente no nos convence, damos 100 vueltas más al centro comercial hasta encontrar ése que, aunque todavía no tenemos muy claro cómo es... al verlo simplemente lo sabemos.
Y luego, llegamos a una edad en la que tenemos claro el requerimiento del tacón, el color, la altura, el accesorio… que sea alto, que tenga moño, que se amarre, en fin, con una imagen clara de lo que necesitamos. Lo buscamos por todas las tiendas y almacenes y cuando por fin uno los ve exhibidos como si estuvieran esperando por una, el precio ya no importa, porque ese era el par de tacones que van bien con el vestido.
Cuando estamos en el rango de los teens y comenzamos a tener relaciones amorosas, lo único que queremos es un hombre que nos quiera, a quien le gustemos y que a nosotras nos guste. No tenemos idea de cómo llevar una relación, así que cometemos cuanta torpeza podemos y pisamos los terrenos más inciertos hasta terminar llorando en los brazos de mamá porque el desgraciado nos sacó una ampollita en el corazón.
Pasada la primera experiencia sabemos que el amor también duele y que hay que mirar más objetivamente a la persona con la que vamos a estar, aquí comienza el famoso pensamiento de “no sé qué quiero, pero eso no lo quiero”, ya comenzamos a descartar algunos hombrecillos porque nos recuerdan las torturas pasadas o porque simplemente ya no buscamos únicamente que nos quieran. Y como dicen por ahí: “El novio de la estudiante nunca será el marido de la profesional”, como en todo, hay sus excepciones, pero normalmente las relaciones de las épocas universitarias son las que nos rompen más el corazoncito. Todavía no tenemos muy claro qué tipo de hombre queremos, pero estamos dispuestas a besar varios sapos hasta encontrar “el tacón más adhoc para nuestros pasos”.
Y luego llega la edad en la que ya, por experiencia, nos volvemos unas freak de la indecisión. Pues así como una tiene muy clara que zapato necesita para lucir mejor el vestido, así tenemos muy claro qué hombre exactamente queremos a nuestro lado, la lista de requerimientos se va volviendo más larga y hasta pensamos que nos podríamos quedar solas si en serio decidimos buscar al sapo que cubra tanto punto básico. Así que para todas las mujeres allá afuera que se acercan a los treinta y piensan que se han vuelto exigentes... ¡no están solas! La mayoría que oscilamos esa edad estamos en las mismas, la mejor parte de todo es que con tanta especificación... sólo habrá un par de tacones esperando en el aparador por cada una de nosotras.
"La actitud que hace visible a la mujer que su reloj está corriendo... es muy sexy para un hombre." Carrie Bradshaw.

The Breakfast Club


“Querido señor Vernon,
Admitimos el hecho de tener que quedarnos castigados todo un sábado, por todo aquello que hicimos mal, pero pensamos que está usted loco al forzarnos a escribir un ensayo explicándole quiénes creemos ser, porque usted simplemente nos ve como quiere vernos. Nos cuelga una etiqueta y nos define como más le conviene. Pero hemos descubierto que todos tenemos dentro un intelectual, un atleta, una chalada, una princesa, y un criminal. ¿Contesta eso a su pregunta?

Atentamente le saluda,"

El club de los 5.

Y tú ¿qué personalidad tienes? ¿Intelectual, atleta, princesa, criminal o rara?

-Intelectual cuando me toca aunque haya quienes dicen que soy muy ñoña.
-De atletas casi todos los días cuando salgo tarde para la oficina o para cualquier reunión.
-Lo de princesa trato de ponerlo en práctica siempre, pero aun y así me está faltando un príncipe azul (que no se destiña en la primera lavada)
-De criminal soy cuando yo misma me encargo de asesinar mis sueños.
-Y pues rara... un tris bipolar, pero nada que no haya podido manejar hasta ahora con una flouxetina.

Viéndolo bien, ya sé porque me gusta tanto esta película.

martes, 22 de febrero de 2011

Yo Soy


Las palabras “Yo soy…” son potentes, ten cuidado a qué las amarras, aquello que estas reclamando tiene la habilidad de devolverse y reclamarte a ti.

Chocolate caliente para el alma de los adolescentes

Nota: ¿alguna vez te has fijado que tan frecuentemente te preguntan qué vas a hacer, qué haces, qué piensas hacer cuando termines la universidad? Para todos aquellos de nosotros que hemos sufrido porque lo que hacemos o vamos a hacer no recibe aprobación, aquí está la respuesta verdadera. Y recordemos esto la próxima vez que alguien diga: “Oh ¿de veras? Pues bien… no hay nada de malo en esas hamburguesas para ganarse la vida, deberías sentirte orgulloso.

YO SOY ARQUITECTO: he construido un cimiento sólido y cada año que voy al colegio – universidad agrego otro piso de sabiduría y conocimiento.

YO SOY ESCULTOR: he dado forma a mis principios morales y a mis filosofías de acuerdo con la arcilla del bien y del mal.

YO SOY PINTOR: con cada idea nueva que expreso pinto un nuevo tono en la multitud de colores del mundo

YO SOY CIENTÍFICO: con cada día que pasa recojo nueva información, hago observaciones importantes y experimento con nuevos conceptos e ideas.

YO SOY ASTRÓLOGO: leo y analizo las palabras de la vida y a cada persona que encuentro.

YO SOY ASTRONAUTA: constantemente exploro y amplio mis horizontes.

YO SOY MÉDICO: curo a aquellos que vienen a consultarme y a pedir consejo, además lleno de vitalidad a todos aquellos que han perdido el deseo de vivir.

YO SOY ABOGADA: no me aterroriza defender libremente mis derechos básicos e inalienables, como también los del prójimo.

YO SOY OFICIAL DE POLICIA: siempre estoy pendiente del bienestar de los demás y siempre me encuentro en el lugar preciso para evitar peleas y mantener la paz.

YO SOY PROFESORA: mediante mi ejemplo muchos aprenden el significado de las palabras dedicación, trabajo tesonero y firmeza.

YO SOY MATEMÁTICO: estoy dispuesto a conquistar cada uno de mis problemas con las soluciones apropiadas.

YO SOY DETECTIVE: escudriño el mundo a través de mis dos lentes y busco el significado y el sentido a los misterios de la vida.

YO SOY BANQUERO: muchos comparten conmigo su confianza y sus valores y jamás pierden el interés

YO SOY FUTBOLISTA: estoy listo para hacer una gambeta que emocione al público y para meter el gol en la portería contraria.

Pero más importante aún, Yo soy YO

A VECES NO SABEMOS LO QUE QUEREMOS, PERO ES IMPORTANTE SABER LO QUE NO QUEREMOS


Creo que mis últimos meses han estado marcados por un existencialismo a veces hasta fatalista, al punto de pasar de una bipolaridad clínicamente comprobada a una poli-polaridad como de ciencia ficción
Y es que no se si sea la famosa crisis de los “ventitantos” o un duelo mal elaborado que me deja resagos adolescentes, lo cierto de todo esto es que a veces estos círculos viciosos sobre los cuales repensamos nuestra existencia ayudan a definir esas rutas sobre las cuales marchamos en busca de sueños.
Yo aun no sé lo que quiero, pero si se lo que no quiero para mi, por lo menos en este momento, porque claro está todo puede cambiar, y esta es una buena manera de comenzar a definir la carta de navegación porque ya están claras esas cosas a las que hay que decir NO, esa palabrita tan cortica pero que nos compromete tanto por no saberla pronunciar a tiempo.
Entonces definiendo ruta he llegado a uno de esos puntos álgidos en la vida de la mayoría de las personas: EL TRABAJO. Y es que es muy difícil que eso para lo que nos hemos preparado durante nuestro paso por la Universidad sea algo que atropelle nuestro proyecto de vida, no digo que entre nuestras actividades laborales no hayan momentos de crisis, días de cansancio, regaños, impotencias, pero que el trabajo en sí no contribuya a la felicidad personal, esa ya no es una carta negociable.
Y es que en el trabajo pasamos el 80% de nuestro tiempo productivo, ¿cómo ser tolerante durante tanto tiempo con un lugar que poco o nada aporta a la formación profesional y más aun a la FELICIDAD?
Creo que me he dado muchos golpes contra los muros, ya definí que amo mi carrera, ya definí, que me gusta lo que hago, ya decidí que quiero crecer, que quiero aprender, que quiero proyectarme, pero también decidí que para que eso tenga lugar en mí debo tomar una decisión: cambiar de trabajo. No sé si hayan otras opciones, no sé si vaya a encontrar la felicidad en otro lugar, no sé si vaya a encontrar más y mejores compañeros, no sé siquiera si voy a tener más opciones de crecer y proyectarme, pero algo sí sé y es que detrás de una decisión hay un cambio y detrás de un cambio una nueva vida.
A veces duramos muchos años en lugares y hasta con personas por miedo a correr riesgos y por ser unas fanáticas del apego. Pero este ciclo reflexivo me ha llevado a la conclusión de que para estar en equilibrio hay que correr riesgos, renunciar a estabilidades y perder la cordura y en este caso hay que buscar la manera de que ese trabajo por el cual me levanto cada mañana sea un motivo personal, me genere pertenencia, pero sobre todo que me genere FELICIDAD.

jueves, 10 de febrero de 2011

Si fuera...


Si fuera una palabra sería: Esperanza
* Si fuera un número: 7
* Si fuera una bebida: Mate
* Si fuera algo de la casa: Mi habitación
* Si fuera una parte del cuerpo: El cerebro
* Si fuera una obra de arte: La noche estrellada de vincent van gogh
* Si fuera una flor: Loto
* Si fuera un dibujo animado: Mafalda
* Si fuera una película: Before sunset
* Si fuera una fruta: Fresa
* Si fuera un recuerdo: Mi niñez
* Si fuera un árbol: Sauce
* Si fuera un animal: El caballo
* Si fuera un insecto: Mariposa
* Si fuera un elemento: Diamante
* Si fuera un color: Negro
* Si fuera un sentimiento: La Felicidad
* Si fuera un sentido: El tacto
* Si fuera un sabor: El chocolate
* Si fuera una fecha: el 30 de diciembre
* Si fuera un juego infantil: Escalera al cielo (rayuela)
* Si fuera un astro: La luna
* Si fuera algo del baño: La ducha
* Si fuera algo de la cocina: La nevera
* Si fuera un instrumento musical: El violin
* Si fuera una figura geométrica: Circulo
* Si fuera un idioma: Francés
* Si fuera un día de la semana: Viernes
* Si fuera un país: Argentina
* Si fuera una comida: Pizza
* Si fuera una frase: La belleza, las horas tranquilas y tu recuerdo, qué fácil es ser feliz!!!
* Si fuera un trabajo: escritora
* Si fuera un vicio: Mentira piadosa
* Si fuera un trago: tequila
* Si fueras un licor: El vino
* Si fuera una droga: Valium (diazepan)
* Si fuera una religión: Budismo
* Si fuera un sonido: El sonido del agua
* Si fuera un estado de ánimo: Ansiedad
* Si fuera un deporte: Tenis de Campo
* Si fuera una estación del año: Otoño
* Si fuera un lugar: El tibet
* Si fuera un auto: Rolls Roys
* Si fuera un postre: TIRAMISÚ
* Si fuera una temperatura: 7-9 grados centígrados
* Si fuera una galleta: Oreo
* Si fuera una golosina: Gomita
* Si fuera zapatos: tacones
* Si fuera un momento del día: Atardecer
* Si fuera un adjetivo: Alegría
* Si fuera un pecado: Lujuria
* Si fuera un defecto: Altanera
* Si fuera un elemento de la naturaleza: Viento
* Si fuera un acontecimiento: La época de la Ilustración
* Si fuera un aparato: Un celular
* Si fuera una persona:Yo!!